La camelia sobre el musgo del templo, el violeta de los montes de Kyoto, una taza de porcelana azul, esta eclosión de la belleza en el corazón mismo de las pasiones efímeras, ¿no es acaso a lo que todos aspiramos? ¿y lo que nosotros, civilizaciones occidentales, no sabemos alcanzar?

La contemplación de la eternidad en el movimiento mismo de la vida.

Extracto del diario de René Michel, La elegancia del erizo, Muriel Barbery.

Advertisements