La contemplación de la eternidad en el movimiento mismo de la vida.

De nuevo tomo la cita de Barbery en La elegancia del erizo.

Siempre he sentido una fascinación especial por el vínculo ciencia-arte para crear algo mágico, en este caso, una escultura líquida y en movimiento que desafía las leyes de la física clásica: la gravedad. La escultura es de Sachiko Kodama.

Note to self: buscar en la biblioteca central al fisiócrata Quesnay

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